20 junio, 2010

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¿Cacharon? Nuevo diseño, nuevo banner, aunque me quedó medio desajustado pero nuevo al fin. Está más botado el blog, pero el ocio es difícil con siete ramos. Es irresistible decirle que no a blogger cuando te ofrece plantillas nuevas, ahora tengo más colores que no queman los ojos :D

No he presentado al Oso acá, es mi nuevo gatito, gentileza de Gabriel , duerme poco, come mucho, juega mucho, como todo bebé. Me hace cariño y me asusta, sisea a la suegra de la veterinaria, sisea cuando juega, le sisea a la escoba, le sisea a mis pies, le sisea al espejo y a todo y se rumorea que parece laucha, pero si se le mira de frente es un gatito. Ah, y además rasguña todo, por eso le mantengo las uñas cortas, aunque no tengo cortauñas para gato.

Me acuerdo cuando fui a la veterinaria con el Gordo, y le pregunté a la veterinaria cuánto valía un cortauñas de esos que ella tiene (son pequeñitos como con forma de tijera y es de color verde el de ella), y me dijo "éste me lo compré en Santiago y me costó 20 mil", y yo dije "uy qué caro" y me olvidé del asunto por lo mismo.

Como el Oso rasguña tanto -y se ensaña- decidí buscar en internet, porque pensé "si está en internet, es más barato, obvio" y SAS! el mismo cortauñas en $2.200. Quedé plop, y quién no. Entonces me puse a pensar, pero qué embustera. Y así surgieron más recuerdos.

La primera vez que llevé a un animal a su consulta, fue a mi perra Mota. Era bien bonita, quiltra, blanca y lanuda, le puso una inyección que no sé qué era, la desparasitó y sería todo. No la volví a llevar porque tiempo después la Mota se fue (o diremos que así fue).

Luego llegó a mí la Kensey, una gatita abandonada al frente de mi plaza (enero 2008), y que yo amablemente recogí. La llevé a lo mismo que la Mota, y me felicitó porque estaba muy bonita y blablabla. La llevé un par de veces más y sería todo.

Y aquí comienza lo interesante. Cuando llevé al Gordo por primera vez, fue todo bien, nice. Entonces ocurrió lo del cortauñas, demasiados halagos, ¡QUÉ LINDO PELOOO! ¡TIENES QUE CASTRARLO PARA QUE SEA MÁS BONITO! etcétera. Y cada vez que iba a su consulta me daba el mismo discurso, exactamente igual. Gordo pasó por un periodo de yaya, donde tenía una herida en su colita, y tenía que ir a control, entonces ella lo atendía -y lo halagaba-.

El otro día fue chistoso sí. El Oso estaba con vómito y diarrea, entonces lo llevé al vet. Y la doctora no estaba, había una niña con el pelo grasoso que no tenía pinta de veterinaria, de hecho llamó a la doctora cuando le dijo los síntomas que tenía, e hizo que le recetara Naxpet. Le revisó los dientes, los ojos, le tomó la temperatura y le escuchó el corazón. Sin embargo se notaba inexperta. Y todo el rato le decía "bonita", así que le dije "es gato", y lo revisó y era gato. No obstante siguió diciéndole "Bonita".

A la semana siguiente, vale decir, el viernes, lo llevé a su control, esta vez no estaba la chica del pelo grasoso, de hecho la doctora aún no llegaba, entonces la esperé conversando con la suegra, que también le decía "Bonita" al Oso. Lo solté para que dejara de chillar, y se puso a recorrer la consulta-casa. Hasta que llegó al final de un pasillo donde no debía entrar porque dormía la "guagua" de la doctora. Así que la suegra fue por el Oso y a medida que se le acercaba, él se encorvaba y le siseaba, pero no la atacó. Eso fue chistoso.

Cuando al fin llegó la Doctora Estrella (así se llama), ocurrieron dos cosas: Sentí llorar a un niño, con voz de guagua obviamente, y la suegra corrió a atenderlo, y volvió con él. Yo miré mientras entraba la veterinaria, y no me percaté de la escena, entonces vi a la suegra parada en la entrada del pasillo, con un niño que aparentaba fácil 5 años, pero que hablaba como un niño de 2- años, era robusto, o más bien obeso, y es cosa de mirar a su madre, la Estrella, que también lo es. Miré al niño con mis ojos bien abiertos, y ahora que lo pienso, le harán bulling.

La Doctora Estrella atendió al Oso y dijo "¡¡PERO QUÉ GRANDE ESTÁ!!" y yo la miré con cara de "e2" (._.) y le dije "sí", esperando a que no dijera nada más acerca de él. Pero su estilo siempre ha sido halagar, entonces siguió: "¡La última vez que lo vi estaba tan pequeñito! ¡cuánto ha crecido!", "MMMM SÍ ._.", "HHHH!!! PERO QUÉ COSA MÁS LINDA!!" y ahí no me pude aguantar, tuve que decírselo: "Esta es la primera vez que ve al Osito". Entonces ella puso cara de e2 ._. y dijo "Pero tú te me haces cara conocida", y le dije: "Es que antes tenía otro gato", "Ah", dijo ella. Pero ambas sabíamos bien que ella no me recordaba ni a mí ni al Gordo. De todas formas el Gordo ya estaba bastante crecidito.

Bueno, finalmente sólo lo desparasitó y me felicitó porque estaba muy bonito. Definitivamente esa escena la dejó plop, y me gustó eso.


"El hábito no hace al monje"


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